Cuando la compramos en 2011, era negra como una noche sin luna. Había estado inactiva por más de diez años. El motor no funcionaba, los asientos estaban rotos, la carrocería estaba en muy mal estado.
En cualquier otro país se habría dado por vencidos, pero no en Cuba. Julio vio la belleza de este descuidado Bel Air y, tras muchos meses de trabajo y dedicación, el auto renació con un esplendor muy similar al original.
Con Lola, Nidialys se unió a Julio para “pescar” turistas en el Hotel Nacional.
Es la favorita de muchas personas, especialmente los recién casados, los enamorados y la comunidad LGBT, por su bello look rosado.